Familia

FAMILIA DE VITICULTORES
HISTORIA DE UN LEGADO
UN SUEÑO CUMPLIDO
PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Los Vinos Tudanca tienen muchos años de historia. La familia de Vicenta de las Heras fueron siempre viticultores: los abuelos, los bisabuelos, y otros ancestros… Siempre La Horra fue una población donde sus gentes se dedicaban al vino, y en concreto la familia De Las Heras, que vivió del vino toda su vida.

Vicenta de las Heras, se casó un día con un confitero de Aranda y se fue a trabajar al sector de pastelerías… Pero ella no olvidó nunca el cariño que le tenía a la viña, que le habían transmitido sus antecesores.

En el año 1985, Vicenta de las Heras lleva a una viña familiar a Julián Sardina, su yerno, donde le dice: “mira esta viña, era de mis tías, las hermanas de mi madre, y la he heredado yo. ¿Qué te parece?” Era una viña vieja, faltaban muchas cepas…. Julián, que no sabía mucho de viñas entonces, se puso a pensar y sintió que la viña le enganchaba positivamente. Hoy en día la viña se ha convertido en el legado de Vicenta y Julián a las generaciones venideras. Y cada vino que se elabora es y será siempre un homenaje a la memoria de ambos.

La viña es muy agradecida, y cuando la tratas bien da un producto inmejorable. Da unas uvas que luego con esas uvas se hace un vino de excepción.

Territorio único

Historia de un legado

Vinos Tudanca nace en La Horra, que es donde Vicenta de las Heras tenía su viña de 2 hectáreas plantada, que había heredado de sus antecesores. Julián Sardina fue convirtiendo ese legado arrancando y optimizando la plantación durante el trascurso de los años. Alrededor de ese primer viñedo, se fueron adquiriendo más tierras con el tiempo, siempre tierras de gran calidad. A Julián le asesoraron tíos suyos y gente del pueblo de La Horra, que con larga experiencia vitivinícola tenían un conocimiento amplio de la zona y los mejores viñedos.

El vino está en función de la calidad de la tierra y del microclima. Y si hay buena tierra, y buen clima como tiene la Ribera del Duero, la uva es buena. Con buena uva es difícil hacer mal vino.

Un sueño cumplido

Vicenta trabajaba en su obrador haciendo pasteles, pero en época de cosecha iba con todos sus obreros y alguno de sus hijos a vendimiar. Durante dos o tres días hacían la vendimia por no perder la tradición de sus antepasados. Vicenta era una visionaria y mujer incansable y emprendedora, y a Julián siempre le sugería comprar más tierras y hacer una bodega para lograr así un día hacer un buen vino. Tras muchos años cuidando la viña, los sueños se vieron cumplidos, y en 2001 nació el primer vino de Tudanca.

Pasado, presente y futuro

Los sueños de Vicenta se canalizaron a través de Julián Sardina. Hoy en día estos sueños, primero de Vicenta y luego de Julián, se han materializado en Laura Sardina, nieta de Vicenta de las Heras e hija de Julián Sardina, que regresó al entorno familiar tras formarse en enología.

Laura está en la actualidad al frente de Vinos Tudanca con gran ilusión. El sueño de Vicenta y de Julián se transmite de generación en generación, lo que significa mucho para esta gran familia de vinos. La tradición es pieza clave en su filosofía.

Vicenta de las Heras vivió hasta los 101 años y hoy en día su familia lleva orgullosa su nombre como baluarte de una generación trabajadora, sacrificada y que siempre quiso transmitir su legado a su descendencia. Hoy en día, sus hijos y nietos pueden disfrutar y compartir con máxima satisfacción los vinos que formaron parte de su sueño: Vinos Tudanca.

Pasión por el trabajo bien hecho